Beatriz Aiffil: La lucha es contra la discriminación racial

Mataron al negro bembón y yo lo maté por ser tan bembón. Eso no es razón. Negro hereje. Negro chorizo. Negro el carrizo. Negro flojo. Ven pa enseñarte quién es flojo. Negro bello y negrito bonito. Negro es negro y su apellido es ese mismo. Esa misma que te voy a hacer comer cuando te fíes. Negra braguetera. Negra censurada y más censurada será tu madre. El censurado e tu madre y el más censurado será la tuya que cantó aleluya y el que no entienda que vaya donde un pure pa que lo ponga al tanto. 

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Tantos años de negrito pallá y negrito pacá. Del negro ese que los tiene locos y de esa negra linda que te tiene loco porque te come poquito a poco pero si llegas y tu papa no está, pau pau pau le vas a dar. No pero que no. Eso no es razón. Pero el negro de tus ojos que no muera y el canela de tu piel se quede igual. Tanto tiempo de negra consentida y negra de mi vida no te molestes si te dicen sabrosona. Mulata mi prieta mi cielo te quiero te adoro pero cambia el paso mi negra que se te rompe el vestido. ¡Cómo baila la rumba la negra Tomasa! ¡Cómo baila la rumba José Encarnación! ¡Zumba, mamá, la rumba y tambó! ¡Mabimba, mabomba, mabomba y bongó! Ella que baile que su marío ta preso pero tú ya duérmete negrito que tu mama ta en el campo negrito. Y el que no entienda que busque un mayor paque le dé… letra. 

Nuestras narices son anchas. Nuestros labios son gruesos. Nuestro cabello es rizado. Somos negros y orgullosos de ello, como nos enseñó Malcom. Somos negros, como dice el negro Antonio cuando toca piso. Somos negros, como nos llamaron los europeos pa friquearnos. La negritud es nuestra identidad si vamos más allá, si le agregamos conciencia y nos metemos en el significado y las consecuencias del color. 

Somos afrodescendiente. Negros y negras, hijos de África. África, como llamaron a Abisinia los europeos para apropiársela, como llamaron a a Gondwana los europeos, como llamaron a Kush los europeos, como llamaron a Ingabadzi los europeos, siempre los europeos. Somos hijos e hijas de África. Somos afrodescendientes, y si le agregamos conciencia, ser afrodescendiente es nuestra identidad. 

Se acabó el día de la afrodescendencia, se acabó la semana, se acabó el mes. Mayo, mes de negros y negras. 

Se acabó. Ahora a sacar la cuenta de por dónde vamos y pa dónde vamos. No está fácil así que déjame cantarte esta canción. Una canción bien bonita, bonitamente tropical, de una isla que flota en el Caribe mar. Se me viene a la cabeza cada vez que nos toca sacar las cuentas, es decir, revisar el camino recorrido y organizarnos para las próximas batallas. Déjame cantarte aquella canción que dice que íbamos pa la molienda, porque nosotro fuimo pa su molienda, y de pronto yo vi que cerquita de allí había una culebra mirando pa mí. Yo grité: "¡Ay, la culebra!"  Porque en efecto había una culebra mirando pa nosotro. 

La gente está diciendo que ahorita se va y de pronto empezaron todito a gritá: Oye, José. Ven pacá, cuidao con la culebra que muerde los pies. Si me muerde lo pié voa tenerla que matá. Si hay que matá esa culebra ¡Matémosle! ¿Quién dijo miedo? ¡Echa pallá! Ven pacá, cuidao con la culebra que muerde lo pié. Que si me muerde lo pié yo no puedo trabajar. Si me muerde lo pié yo la tengo que matar. Verdad, José, ven pacá, cuidao con la culebra que muerde los pies. Porque en efecto había una culebra mordiéndono lo pié. 

Ahora no es que San Benito líbrame de la culebra. No, señor. Ahora es que de la culebra y del mantuano tenemos que librarnos a puñetazo limpio. Nada de ven pacá, palante es que vamos. Corriendo todos los riesgos porque ellos corrieron el riesgo de que nos quedáramos atrás en el apartheid silencioso de la ignorancia y la pobreza. 

Palante es que vamos. Prendiendo la linterna cuando alguno se quede atrás discutiendo si somos o no somos esto o aquello porque nosotros sabemos quiénes somos y ellos también lo saben. Palante es que vamos. Halando las orejas del que se quede sacando del ruedo a los que no se autodenominen como él quiera que nos llamemos. Cacheteando la memoria de los que no recuerdan a los abuelos en África o que repiten que todos somos igualitos y que no hay nada por qué luchar.

 

La culebra es la misma. 

 

Versión sobre artículos publicados los domingos 27 de mayo y 3 de junio en Correo del Orinoco, Caracas.

(Nota: Alí Primera cantaba, “Ánima de San Benito / líbrame de la culebra / que del mantuano me libro yo / Si la culebra es la misma / ¿quién es el mantuano hoy?” La culebra sigue siendo la discriminación racial y el mantuano es el oligarca, racista por naturaleza).

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