Susana Andrade: Movilizaciones por cambios son actos cívicos

Los ataques de los Pare de Sufrir-Iglesia Universal del Reino de Dios no lesionan solamente la dignidad y los derechos humanos de los afroumbandistas; lesionan las estructuras democráticas de nuestra sociedad. 

El compromiso es accionar juntos en pro del respeto hacia las diversas creencias o no creencias  y contra cualquier tipo de discriminación negativa. 

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Dejemos de lado el individualismo de “en tanto no vengan por mí, soy indiferente a las dificultades del otro” y comprendamos que “el otro” también soy yo. 

Es delito pretender hacer valer una verdad a costa de la destrucción de quienes a ella no afilien o se señalen como enemigos. Ideologías fundamentalistas nos ofenden como comunidad que vive e intenta profundizar democracia. 

De agresividad estamos enfermos; procuremos generar cohesión social. 

Creemos en nuestras instituciones estatales y es nuestra tarea como ciudadanos llamar su atención hacia los problemas. Entre todos se construye la convivencia. 

La búsqueda activa de la paz es parte de nuestro trabajo comunitario como religiosos. Ser proactivos en la armonía y combatir jerarquías culturales estructuradas, acostumbradas y nunca interpeladas. 

Basta de predicar violencia y antivalores. 

La prensa no puede ser usada para difundir intolerancia masivamente. Quienes por imperio económico acceden a grandes medios de comunicación o los controlan, tienen responsabilidad multiplicada por el contenido moral de sus discursos. Los resultados los sufriremos o disfrutaremos colectivamente. 

Sea como objetivo, o consecuencia de una estrategia; el exterminio sistemático de una cultura en este caso religiosa es etnocidio; una forma de genocidio penada internacionalmente. 

He recibido violencia verbal y física de estos fanáticos por la calle. Consecuencia directa de reiterados mensajes acerca de que somos el demonio culpable de todos los males de la humanidad al cual; según ellos; dominan en exclusividad. Será porque es suyo. Los umbandistas no lo reconocemos en nuestra cosmogonía. 

La IURD tiene a su líder preso en Brasil acusado de fraude y lavado de dinero que podrían estar enviando también a nuestro país, según consta en denuncia del MPF. La construcción de una mega catedral de 10 millones de dólares en plena avenida principal… ¿no llama la atención a nadie? ¿Siguen adelante y en varios países del mundo son investigados y expulsados? 

Autoridades del Uruguay legisladores, jueces: por favor respondan a este llamado desesperado de la población uruguaya afroespiritual. Sufrimos una discriminación pública cruel hace más de una década y nadie nos escucha. Somos población vulnerable derivada de prácticas originarias históricamente relegadas y existe normativa específica local y mundial que hoy no se aplica cuando es esgrimida como defensa. 

A quien tenga competencia, rogamos que no permitan más a los Pare de sufrir-Iglesia Universal,  incitar al odio contra los cultos de matriz africana. 

Es una cuestión de soberanía y libertad ya que este terrorismo mediático amparado en el poder del dinero, promueve una cultura violentista contra un sector de compatriotas de la que resultan cómplices por omisión, quienes podrían detenerlos y no lo hacen. 

Una democracia que no garantice los derechos de los más débiles es una democracia débil.

 

Aporte comunicacional solidario:

Susana Andrade

Atabaque

099215451

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